Reflexión a cargo de nuestro Vicario Parroquial D. Alfonso Peña:

Buenos días: en el Evangelio de hoy, 3 de diciembre, vemos cómo dar la vista a los ciegos es una de las obras que realizará el Mesias, como signo de la salvación definitiva, anunciada por los profetas (Is 29, 18ss).

Al paso de Jesús dos ciegos reaccionan, le siguen, dan gritos pidiendo misericordia. Hay que moverse para seguir a Jesús y encontrar salvación en él. Los ciegos buscan la curación que viene de Jesús, tienen fe, y por eso lo siguen, insistiendo en una súplica confiada. Los dos ciegos entran en la casa tras Jesús y se acercan a él. Jesús les pregunta sobre su fe que es confianza en el poder salvador de Jesús. Hay un diálogo que posibilita el encuentro interpersonal con Cristo: con llamada a la fe y respuesta de fe: “que os suceda conforme a vuestra fe”. Jesús pregunta: ¿Creéis que puedo hacerlo? Ellos contestaron firmemente: “Sí, Señor” y Jesús tocó sus ojos y quedaron sanos. Todo sucedió conforme a su fe.

Jesús no puede negarse cuando alguien apela a su misericordia, pero siempre exige como condición la fe. Todo milagro en la vida de Jesús es milagro de fe. Ante la creencia sincera de la persona, Jesús obra el milagro.