Cuando justo faltaban dos semanas para un nuevo Miércoles Santo, Enrique Barrero, a la finalización de la eucaristía de hermandad del miércoles 2 de abril, festividad de San Francisco de Paula, meditó ante el Santísimo Cristo de Burgos, situado aún en su capilla, previo a la celebración del vía crucis, besapiés y subida al paso.
La meditación ante la imagen fue una ocasión para reflexionar sobre el profundo significado de la devoción y el esfuerzo que conlleva cada acto de fe de la hermandad. Enrique Barrero, gran devoto de los titulares de la hermandad, compartió emotivas palabras sobre lo que el Santísimo Cristo de Burgos representó para su madre, narrando varias anécdotas que revelaban el vínculo íntimo y lleno de respeto que su familia ha mantenido con la imagen a lo largo de los años.
No faltó su poesía, una faceta que Enrique ha venido desarrollando a lo largo de su vida. En esta ocasión, deslumbró a todos los presentes con las bellas palabras que dirigió al Santísimo Cristo de Burgos y a la Madre de Dios de la Palma, quien se encontraba subida en su paso de palio. Con su poesía, Barrero expresó su devoción de manera única, transmitiendo la emoción y el amor que siente por ambas imágenes, cuyas figuras representan para él.
Hermano de Pasión, el Calvario y la Vera Cruz. De esta última tuvo una referencia con el lema ‘Toma tu cruz y sígueme’, así como el himno que entonan sus hermanos en cada acto o culto, reflejando lo que representa esas letras para los creyentes.



