Son las siete y media de la tarde. Tarde de sol que entra desde la calle Imagen hasta la torre de la Parroquia de San Pedro. Aún, ante el monumento de Santa Ángela está el ramo de flores que el día anterior depositó la cuadrilla del Señor de la Presentación al Pueblo de la Hermandad de San Benito. Dentro del templo del apóstol hay un revuelo de nazarenos negros, de cirios, varas, insignias y de candelería encendida. Tramos formados, silencio sepulcral para rezar las preces previas a la salida y la Cruz de Guía, dispuesta a salir del templo.

Va a salir la Hermandad de El Cristo de Burgos.

Ocho menos cuarto de la tarde, se abren las puertas del templo. No cabe un alfiler en una plaza de San Pedro que espera la salida de la cofradía. Silencio, mucho silencio. La Cruz de Guía comienza a hacerse paso entre la multitud, los cirios se colocan al cuadril a la vez que cruzan la puerta que les lleva a sentir un nuevo, por fin, Miércoles Santo en la calle.

De pronto, una nube de incienso comienza a salir desde el templo. Ya asoman los ciriales. Poco a poco, el personalísimo paso del Santísimo Cristo de Burgos comienza a salir del templo. Cuatro hachones y ÉL tornan la tarde en recogimiento. Un monte de flores cubren los pies del Señor. Suena la música de capilla en sintonía con los vencejos. Sólo a ellos se les permiten romper el silencio de la plaza. Se alza el imponente crucificado y comienza su caminar. Poco a poco va buscando la Catedral envuelto entre el incienso y la luz de la tarde. Su figura se aleja…

Penitentes, más nazarenos, todos siguen los pasos del Santísimo Cristo de Burgos.

Detrás de él, María, su madre de la Palma. Siempre María. Costaleros de rodillas y la voz de Antonio Santiago ponen en la calle el espectacular paso de palio de la Señora. Un nudo en la garganta, suena Tejera. Las bambalinas de Rodriguez Ojeda se mecen mientras los últimos rayos de sol de la tarde se pierden en el horizonte de un anhelado día.

Por fin nuestros Sagrados Titulares están en la calle.

Y ocurrirá dentro de 7 días.

En tan sólo una semana, nuestra Hermandad volverá a  manifestar su fe por las calles de Sevilla. Nuestra Estación de Penitencia.

Un año de inclemencias meteorológicas y dos de pandemia impidieron que el Santísimo Cristo de Burgos y Madre de Dios de la Palma recorrieran la ciudad y diesen testimonio de verdad. La espera toca a su fin. Tras 1470 días, solo quedan 7 para que la Hermandad del Cristo de Burgos salga de nuevo a Sevilla.